Sobre Mi

Amigo y estimado lector/a:

Llegué al mundo en la sexta década del siglo XX, en un pueblecito llamado Villanueva de la Vera sito a las faldas de la Sierra de Gredos, en la provincia de Cáceres, de esta piel de toro que para orgullo y estirpe de su ciudadanía, recibe el nombre de España y aunque sólo pasé cuatro años de mi vida en las calles de la citada villa, desde hace mas de treinta años mantengo residencia en la misma y paso innumerables temporadas allá, con lo cual mis raíces extremeñas las tengo muy a flor de jara y piel.

Es esta comunidad extremeña, tierra fértil y calida donde las haya y donde su idiosincrasia en cuanto a carácter de sus gentes, es una mezcla de cultura romana y mozárabe que pisaron estas tierras en el pasado y que dejaron legados como la calzada romana y la ciudad de Emérita Augusta ( la actual Mérida ), la Torre de Espantaperros en Badajoz o las murallas árabes de la localidad de Galisteo.

Tierra de conquistadores por derecho propio y enjundia. No existe papel suficiente para nombrar los miles de sus hijos que se lanzaron, por unas causas u otras, a la conquista del continente americano, dejando impresa en la historia e impronta en el Nuevo Mundo su gesta, sus nombres y sus hazañas.

Mi lugar de residencia habitual es la ciudad Patrimonio de Alcalá de Henares en la Comunidad de da nombre a la capital de España.nEn sus calles y en sus centros escolares, jugué, formalicé mis estudios y es donde he desarrollado mis labores profesionales.

Es un orgullo ser vecino de la ciudad que vio nacer a Cervantes (y formar parte de la inquietud literaria que se desarrolla en cierto círculos de la misma), nuestro escritor mas universal y símbolo de la calidad literaria de un país, que durante siglos, ha tenido miles de hijos ilustres y reconocidos mundialmente, tanto en la poesía como en la prosa.

Si me pidieran una definición sobre mi persona como escritor, sin entrar en la adulación propia, es posible que la resumiera en unas breves palabras:

“Me considero un escritor autómata y compulsivo.”

Pudiera parecer una perogullada, pero lo aclaro acto seguido.

Escribo a todas horas y de todo lo que observo y lo que siento en cualquier situación o momento que me proporciona la vida cotidiana, es decir en el trabajo (si este me lo permite) en el coche, viendo televisión, mientras camino y por supuesto en la soledad de la madrugada, autentico bastión y piedra filosofal de la inspiración soñada por todo creador, independientemente del arte en el que se desenvuelva.

Cuando por circunstancias no puedo escribir, como por ejemplo conduciendo, grabo de voz lo que se me ha venido a la cabeza (para que no se me olvide) y mas tarde lo transcribo a papel, donde permanecerá hasta que considere hacer uso de lo guardado.

Es un privilegio y una fortuna para un autor, ser tan prolífico y poder plasmar las sensaciones experimentadas a cualquier hora del día y en cualquier contexto. Sentimientos que afloran en y hacia el cerebro, ante estímulos incontrolados.

Emociones como el amor, la ira, asombro, complacencia, piedad, alegría, tristeza deseo y asco , no están exentas en la prosa ni en los versos de mis obras , pues como todos sabemos son inherentes al ser humano y aparecen a lo largo de nuestro existir en millones de ocasiones y a cada instante.

De niño leía todo lo que afortunadamente caía en mis manos, tebeos, periódicos, pegatinas de información de alimentos, recetas de medicamentos, etc. No había nada que escapara a la incesante curiosidad, que mostraba por las letras. Aún recuerdo con dulzura y cariño, cómo mi madre se tiraba media noche, llamándome la atención por pasar la noche entera despierto leyendo un libro cualquiera, hasta que la palabra “Fin” aparecía en sus ultimas paginas, preocupada por la salud de su hijo y también ( no eran tiempos fáciles ) por el considerable gasto de energía que eso suponía para el núcleo familiar. Por tanto y en parte debido a lo aprendido en mis noches en duermevela, escribo mis impresiones desde adolescente muy púber. Dijo en una ocasión el maestro Don Miguel de Cervantes:

“El que lee mucho,
nve mucho y sabe mucho”


Sigue rondando por mi memoria, el primer poema que escribí en el pupitre de la escuela. Contaría alrededor de 13 años y consistía en una infantil reflexión sobre el amor, la vida y la muerte. 

“Para que vivir, sabiendo tener que morir…” eran sus dos primeros versos, que grabados a fuego en mi memoria, tiene la particularidad de aparecer de cuando en cuando espontáneos ante mis ojos y me trasladan a ese aula y a esos momentos de juventud dislocada.

Es un disfrute de los sentidos, descubrirme en la memoria a mismo, con cara de niño, escribiendo con bolígrafo Bic de tinta azul estos versos, escondiendo el papel bajo el pupitre o tapándolo con las manos, para evitar ser descubierto y tener que pagar amargas y dolorosas consecuencias, por el osado acto que en ese momento cometía.

Me enamore muy joven. El amor entendido como la pasión y el desplome de los sentidos coherentes, llamó a mi puerta, en torno a la edad de quince años y en esta tesitura donde el corazón galopa libremente por el pecho y escapa de cuándo en cuándo hacia las fronteras del deseo, escupí miles de poemas en un corto espacio de tiempo dirigidos hacia la dama que me quito el sueño. (y digo escupí, porque brotaban letras y frases poéticas de mi mente sin control y a todas horas).

En honor a la verdad debo afirmar que incluso de noche en sueños, ya que despertaba de golpe con las letras pugnando por salir y tenia que plasmar compulsivamente lo que estaba sintiendo, pues minutos más tarde se difuminaba en el caos del cerebro, entre la vigilia agotadora y el impulso siguiente que amanecía en mi cerebro, como nueva luz iridiscente con una nueva frase de feliz enamorado.

Miles de versos expirados al menos durante una década, los cuales hoy atesoro como alma en puño en unas cuantas libretas y que no han visto la luz, ya que los conservo para la ocasión en que mis entrañas estén preparadas para mostrar lo que sentía en mi juventud (si es que se da el caso y si es que procediera).

Después con el matrimonio, con en consabido asentamiento y la buenaventura de la descendencia, experimenté un periodo de calma relativa o algo parecido, aunque también conservo un par de cientos de creaciones literarias de esa época, que hablan fundamentalmente, de los acontecimientos vividos en esos años como padre y esposo.

Para entonces, llamó la enfermedad en forma de infarto a mi puerta y me obligó a cambiar de profesión y estilo de vida, aunque para mí fue una liberación en parte y el encuentro inesperado con un nuevo nacimiento en todos los aspectos (profesionales y humanos) de mi persona.n

Me quite el sambenito y estigma del trabajador autónomo sufridor y desprendí del estrés que habitualmente acompaña a este colectivo, incapaz de desconectar aunque el interesado se lo proponga, de la actividad que desarrolla

Ya en mi nueva profesión, en el sector sanitario (que dicho sea de paso era muy parecida a la que deseé ejercer desde niño, pero que por circunstancias económicas familiares no pude llevar cabo), amanecí a una vida más placentera y abierta a sentimientos, que estuvieron ocultos en mi al menos un par de décadas.

Y aquí comenzó la historia literaria de mi faceta como poeta y escritor que actualmente es para mi tan gratificante y que me proporciona momentos inolvidables (que estoy convencido de ello), no hubiera tenido la ocasión del poder disfrutar de no ser por esta faceta literaria que hoy nos ocupa.

Si tuviera que hacer autocrítica de mi persona, diría de mí mismo, que soy poseedor de tres defectos importantes, la impaciencia, la perseverancia desmedida y la minuciosidad excesiva que empleo en situaciones que tal vez no lo requieran.

Aunque reconozco, que manejándolos adecuadamente, en ocasiones se convierten en bienhalladas virtudes (literariamente hablando), pues me mantienen activo y trabajando simultáneamente sin prisa pero sin pausa, en varios proyectos a la vez.

Hoy me hallo disfrutando del éxito inesperado de mi primera obra literaria “Porque la noche te envuelve” e inmerso en actividades literarias todo el año, incluidas las ferias de distintas ciudades del territorio español, más las reflexiones semanales que desde hace ya dos años ven la luz en Onda cero Alcalá o la crónica social como articulo de opinión, que tengo el honor y el placer de escribir para la revista local Muy de Alcalá.

En palabras de Carlos Manuel Díaz Hidalgo (actor, poeta, crítico teatral y amigo de este que escribe) y autor del prologo de mi primer poemario:

“De Cirilo Luís Álvarez tengo que presumir que su verso es libre, no se aviene a normas ni reglas que coarten su libertad de expresión.nSu imaginación vuela por el universo infinito de la lírica y nos lo transmite con la sinceridad y honestidad que distingue a las buenas personas.nBuen observador, nos habla de la vida y su acontecer diario, nos habla de los sentimientos y los sentidos que fluyen alrededor de cada uno de nuestros actos.nY lo hace con este estilo sencillo, directo, libre, cautivador, limpio, con la franqueza del que nada oculta y la inocencia del niño, que no conoce la maldad o la bondad.

Eso sí, con la habilidad del encantador de historias que nos seduce desde la primera línea hasta la última de sus escritos.”

Al cual infinitamente, tengo y debo agradecer desde estas líneas, la oportunidad que me ofreció al creer en mí y en mis versos y ser artífice de la trayectoria que emprendí, va a hacer muy pronto ya, un par de años.

En sus palabras, considero que va impresa una definición muy acertada de mi estilo y la ilusión por la escritura:

“Así se expresa Cirilo Luis Álvarez, con la sinceridad que emerge de sentirse libre para lanzar al viento sus proclamas en forma de poesía, indiscreta, a veces, mordaz, casi siempre.

Mediante poemas y relatos se sitúa en todos los escenarios candentes y sensibles. No escatima palabras ni sinceridad. Desnuda el espíritu y toma partido. Se compromete y no se conforma con ser testigo sin ser parte y protagonista. nNo vale para Cirilo Luís Álvarez ver pasar la vida sin inmiscuirse. Quiere dar testimonio con la pluma de que todo es susceptible de cambio y mejora. Y destaca sobremanera en esa faceta, siendo acogido por muchísimos lectores ávidos de textos claros y directos, entendibles, punzantes e inconformistas.

Y el pueblo lo reconoce y agradece.

Sorprendente. Para mí, sinceramente, sí, porque Cirilo escribe para el pueblo. No es escritor para puristas ni él se lo propone. Es un hombre de pluma fácil de enorme capacidad de creación. Pero es su entusiasmo lo que produce una ingente cantidad de textos que irán viendo la luz en un corto espacio de tiempo. No hay barrera de espacio ni de tiempo capaz de frenar el deseo de este autor de transmitir toda la emotividad que lleva en el alma. “

Ante esta sincera y elocuente descripción de mi persona como autor, no me queda más que quitarme el sombrero, como acto de humildad a estos dos maestros que decidieron en su día ofrecerme su apoyo incondicional en mis comienzos literarios y desearles una vida poética fructífera y plena a ambos.

No puedo ni debo dejar de mencionar, en esta atrevida y locuaz, alocución de reflexión hacia y sobre mi persona y de calurosa bienvenida al amigo lector, las palabras de Luís María Compés Rebato, escritor, editor, compañero de fatigas y prologuista del segundo poemario de mi autoría “99 Crepúsculos y cien madrugadas”.

Como culminación a mis sueños, hace unos meses me fue concedido mi primer premio literario, que consiste en el 2º Accésit en la XXV Edición del Certamen Literario Manuel Orestes Rodríguez López , en la localidad de Pasarela (Lugo) con la obra, “El Sendero del Poeta” que incluye dos poemas inéditos, cuyos títulos son: “Homenaje a Paradela” y “ Primavera.”

Hasta aquí llegamos, como definición y trayectoria en el tiempo hasta ahora acaecido pero increíblemente fructífero, de mi corta vida literaria. Es para mí, un honor y un placer daros la bienvenida a esta nueva humilde morada del poeta, aprovechando los nuevos recursos que nos brindan las redes sociales.

Espero que éste sea un lugar donde gozar y regocijarse todos juntos de las letras y sus múltiples capacidades y recursos, para transformarnos y transportarnos y así poder disfrutar de auténticos sueños que de otra manera no seria posible vivir.

Este es un lugar de complacencia y ocio sano y cabal, donde no se discriminará a nadie por cuestión de sexo, raza, religión, ideas políticas clase social o entorno donde resida.nToda opinión es valida, toda creencia y circunstancia es tan honorable y justa como la de cualquiera.

El auténtico camino hacia el futuro del hombre como ciudadano ejemplar y ser humano en el planeta, presumo que es (y si alguien no está de acuerdo, que me corrija por ello), el poder de la palabra y la escritura, auténticos Caballo de Troya para vencer el mal, los malos augurios y la incertidumbre, que todos en algún momento de nuestra vida, hemos tenido a las puertas.

En boca de Ortega y Gassett, una célebre frase que define a la perfección el sentido y la dirección, de esta nueva aventura:

nn“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande,
nsólo es posible avanzar cuando se mira lejos.”
nn

nn Nuestra paisana, heroína, figura reconocida y relevante de las letras, Ana María Matute, empleó cierta vez, una frase que vine a mostrar, el carácter indómito y la ambición desatada, de las personas que centran su vida por y para la literatura:nn

n“El mundo hay que fabricárselo uno mismo,
ncrear peldaños que te suban, que te saquen del pozo.
nHay que inventar la vida porque acaba siendo verdad.”
n

nDe nuevo bienvenido amigo lector, vayan por delante mis mejores deseos y un fuerte abrazo.n

nSeguimos caminando. Fuerza coraje y sangre.nn

nnCirilo Luís Álvarez “Ciri” nnnnnn